Marruecos: Rutas a la Carta

Si necesitas algo diferente o especial, si tienes un sueño, nosotros te ayudamos a hacerlo realidad. Marruecos ofrece al viajero dicha posibilidad y no nos podemos permitir el lujo de desaprovecharla.

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SUGERENCIAS

La estepa tiene en el esparto de las colinas, el azufaifo espinoso con sus frutas rojas que resultan comestibles, la artemisa blanca que suele crecer cerca del esparto, la tawarza, arbusto de latex que predomina en los cauces de los ríos, y los betoums, pistacheros del Atlas, su principal vegetación.
En el desierto, entre las hermosas dunas, se pueden contemplar plantas fredolias, enredaderas del desierto, euforbos del Rey Juba y auzones.

En los oasis y palmerales, destacan más de 25 especies de palmeras, que incluyen la palmera doum, la palmera enana, la washingtoniana robusta, la pequeña de Canarias y la hermosa Sabal palmetto. La más común es la datilera, que alcanza alturas de hasta 30 metros, aunque no suelen vivir más de cinco años. Marruecos posee cerca de cinco millones de palmeras datileras, distribuidas en una superficie de más de 80.000 hectáreas.

En las cumbres del Atlas, se localizan matorrales, xerofitos espinosos y enebros turíferos; en los bosques de cedros y de arganes, sobresalen las peonías, los algarrobos, el enebro rojo y el pistachero del Atlas; y en el bosque de Mamora, se contemplan eucaliptos, pinos, acacias y alcornoques.

La fauna que se localiza en la estepa marroquí está formada por animales perfectamente adaptados a su hábitat como el chacal dorado, que se alimenta de lagartos, roedores y, en los malos tiempos, de fruta, el dromedario, que en invierno se cubre con un pelo más largo, la perdiz moruna, la salamanquesa, lagartos como el de cola espinosa o el de Bribrón, y serpientes como la Psammophis Shokari. También aves como las gangas, las ortegas, los camachuelos, los corredores, las collalbas y los gorriones, así como roedores, meriones, jerbos o gerbillos. Existen además otras muchas especies, entre las que destacan armadillos, hienas, fenecs y liebres.

Entre la fauna que puebla el desierto, destacan numerosas especies. Aquí encontrará víboras cornudas de peligrosa picadura, varanos del desierto, escincos (conocidos como peces del desierto), zorros del Sáhara, escarabajos, moscaretas de cabeza gris, escorpiones negros o languedocianos de color rojizo, ardillas de Berbería, liebres del Cabo, gacelas Dorcas, hienas rayadas, erizos, jerbos, meriones de Libia, gerbillos y un buen número de aves como buitres negros, moscaretas de luto, collalbas de cabeza blanca o cabeza rubia, terreras saharianas, alondras del desierto, corredoras, gangas coronadas, gangas comunes, camachuelos trompeteros, collalbas del desierto, alondras cornudas, chorlitos del desierto, halcones borní, búhos ascalafos y gorriones blancos entre otras tantas.

En los márgenes del río Massa, un verdadero vergel convertido en Reserva Natural, se pueden contemplar porrones, jabalíes, meloncillos, águilas, alondras, mirlos, mumones, quebrantahuesos, ibis, tórtolas, garzas reales, gacelas y como reyes, pintando el horizonte de color rosa, maravillosos flamencos. La zona del lago de Merdja Zerga se caracteriza por su abundancia de aves. Es, sin duda, uno de los paraísos para quienes gustan de la observación de la ornitofauna. Aquí pueden verse distintas especies de pájaros, especialmente en los meses de invierno, como agujas colinegra, espátulas, golondrinas de mar, garcetas comunes, garcillas bueyeras, ánades reales, gallinetas, andarríos bastardos, cigueñelas, tarroblancos, fumareles cariblancos, gaviotas barbudas y flamencos, entre otras especies.

La fauna marina marroquí, muy conocida por sus excelentes sardinas, comprende más de 240 especies: gambas, pulpos, calamares, salmonetes, doradas, lubinas, langostas, caballas, anchoas, bonitos de vientre rayado, atunes rojos, peces espada y rayas son diariamente extraídas de sus aguas por los pescadores que combinan las artes tradicionales con las técnicas más modernas de pesca. Destacan otros peces, como lenguados, pargos, salmonetes de roca, rascacios rojos, róbalos, mújoles y jureles.
El litoral marroquí cuenta con una gran variedad de aves como vuelvepiedras, chorlitejos grandes, gaviotas canas o charranes patinegros, entre otras muchas.

Los oasis son el hábitat de ruiseñores de los jardines o de los sapos de Mauritania, entre otras especies. Por su parte, en las cumbres del Atlas triscan los musmones y vuelan los quebrantahuesos, las águilas calzadas y reales, las alondras cornudas y las chovas piquirrojas.
La fauna que habita en los bosques de cedros y de arganes incluye las ardillas de Berbería, el azor oscuro, el colirrojo de Musier, el autillo, el águila culebrera, los macacos de Berbería, las jinetas y el leopardo. En el bosque de Mamora, viven camaleones africanos, cigüeñas blancas, papamoscas grises, carracas y tórtolas.

La gastronomía marroquí es deliciosa, la preparación de sus exquisitos platos cuenta con numerosos ingredientes como especias, legumbres, frutos frescos y secos, carnes sabrosas, pescados y mariscos frescos para hacer del comer un auténtico placer. A todo ello hay que añadir sus postres, que se deshacen en la boca nada más probarlos.

Los platos típicos marroquíes son la harira, contundente y nutritiva sopa con carne, lentejas y garbanzos, y los tajines, guisos que reciben su nombre del recipiente de barro con tapadera de forma cónica en la que se cuecen las carnes, legumbres y pescados a fuego lento durante horas con aceite de oliva y especias. Un tajine de lujo que se suele preparar los días de fiesta es el de ciruelas, que se prepara con carne de cordero, almendras, sésamo y, cómo no, ciruelas, cuyo sabor, mezcla de salado y dulce, resulta delicioso.

No menos deliciosos son el pollo al limón, el pastilla (pastel de carne de pichón especiada cubierta de hojaldre y salpicado de azúcar y canela), los kebabs (conocidas brochetas que se pueden tomar en restaurantes o en los populares puestos callejeros), trozos de carne de riñones, hígado de cordero o buey a la parrilla y las sabrosas keftas, muy similares a nuestras albóndigas pero preparadas con carnes muy sazonadas.

El plato típico de la cocina marroquí es el maravilloso cous-cous, tradicional almuerzo familiar del viernes que los visitantes pueden tomar todos los días. Existe un sinfín de variedades dependiendo de la región. Es toda una experiencia comerlo con la mano, siempre la derecha, como hacen los propios marroquíes.

Delicioso resulta también el mechoui, un cordero entero asado lentamente hasta que está en su punto, aquel en que la carne se deshace nada más introducirse en la boca.
Para combatir el calor, también a la hora de comer, es recomendable la ensalada marroquí, origen del gazpacho andaluz, que suele presentarse cortada en trocitos y fuertemente especiada. Los yogures naturales dulces, cubiertos de melocotón, nectarinas o fresas naturales, son también otro plato refrescante.

Los pescados y mariscos son muy frescos y, entre ellos, destacan las sardinas, camarones, gambas, mejillones, calamares, ostras y otras muchas delicias dignas de ser degustadas.
La cocina marroquí, considerada como la mejor del mundo árabe, es universalmente reconocida y apreciada y se puede degustar tanto en restaurantes de lujo como en los puestos callejeros o en los pequeños cafés-restaurante que salpican cualquier ciudad.

Para el postre, la fruta fresca, dátiles, naranjas, clementinas, manzanas, ciruelas y otras variedades tropicales resultan excelentes, al igual que la magnífica repostería marroquí. En su mayoría, los dulces están hechos con almendras y miel, como los deliciosos pasteles de miel, los cuernos de gacela (pasteles en forma de media luna rellenos de pasta de almendra), los feqqas (con almendras y uvas pasas), los ghoriba (con sésamo o almendras), los beghrir (especie de crepes de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y miel) o los shebbakia (pasteles fritos en aceite y recubiertos de miel). Todo un placer.

El arte y la cultura marroquíes ofrecen toda su riqueza y esplendor para deleite de los visitantes. En arquitectura las impresionantes construcciones marroquíes se pueden dividir en aquellas que tienen un carácter religioso, como mezquitas, minaretes y madrasas, y las civiles, como medinas, murallas, puertas y viviendas.

En cuanto a la artesanía marroquí ha pasado de generación en generación, de padres a hijos, con gran esmero, consiguiendo piezas de gran belleza. Cabe destacar especialmente la alfarería, el tejido de alfombras, los bordados, la cestería, el trabajo en cuero, la joyería y los objetos de cobre y madera.

Este país acoge excelentemente a sus visitantes, que deben tener en cuenta que las costumbres marroquíes difieren notablemente de las occidentales, por lo que se debe mostrar respeto por ellas. Las más importantes son: en Marruecos, el acceso a mezquitas y lugares santos está prohibido a los no musulmanes, aunque existen algunas excepciones como la Mezquita de Hassan II en Casablanca, el Mausoleo de Mohammed V en Rabat, el Mausoleo de Moulay Ismaïl en Meknés y el Mausoleo de Moulay Ali Chérif en Rissani. Especialmente en estos lugares santos, debe evitar las vestimentas provocativas.

El té de menta es un símbolo de hospitalidad, por lo que es de buena educación aceptarlo cuando se lo ofrezcan. Su sabor es excelente, así que en realidad tomarlo no es una obligación, sino un placer.
Cuando el visitante es invitado a una comida familiar, previamente debe lavarse las manos en el aguamanil y no debe comenzar a comer hasta que el dueño de la casa haya pronunciado la oración bismillah en alabanza a Dios.

A la hora de comer se debe hacer con la mano derecha y se recomienda probar todos los platos, ya que la cocina marroquí es excelente. No es necesario acabar con toda la comida del plato ya que normalmente es muy abundante.

Durante el mes santo del Ramadán es aconsejable no comer, beber ni fumar en público.
Antes de realizar una fotografía hay que pedir permiso a la persona. Normalmente se muestran encantados de colaborar, pero es preferible mostrar ese detalle de buena educación.
Los marroquíes son gente muy hospitalaria y recuerde que al entrar en su casa hay que agradecer efusivamente todas sus atenciones. En este país conviven apaciblemente la modernidad con las más antiguas reminiscencias histórico-culturales. Así pues, por ejemplo, los hombres azules aún celebran una ceremonia ritual antes de cruzar el desierto y las familias y tribus se reúnen periódicamente para honrar los ritos de su religión. Marruecos es una tierra en donde sus habitantes han sabido hilvanar los movimientos más contemporáneos con las tradiciones de antaño. Esto dice mucho de la tolerancia que usted encontrará entre sus gentes.

La familia es muy importante para los marroquíes. Los ancianos son venerados y los niños son los reyes del hogar. Los núcleos familiares están muy unidos y suelen estar encabezados por los varones, padres, maridos, hermanos e hijos.

Las mujeres son también muy importantes en la sociedad. Las más ancianas ordenan el grupo de mujeres de una casa y son las que deciden, aunque las mujeres de los primogénitos también tienen bastante poder. En los últimos tiempos estas rígidas leyes se han abierto, sobre todo en las grandes ciudades y son cada vez más las jóvenes que estudian y trabajan participando activamente en todos los campos de la sociedad.
El matrimonio es un acontecimiento social importante y las bodas se celebran con todo el lujo y el boato que es posible. Si tiene oportunidad, no deje de asistir a una pero recuerde que es imprescindible una invitación.

La religión mayoritaria es la musulmana (98% de la población), aunque también se celebran los oficios de los cultos católico y judío en las grandes ciudades. El viernes es el día de rezo para los musulmanes, pero al seguir el calendario gregoriano la actividad productiva tan sólo se paraliza al mediodía.

Marruecos ofrece innumerables posibilidades, todas ellas muy atractivas, a la hora de disfrutar de los momentos de ocio. Las actividades deportivas y de aventura incluyen, entre otras propuestas, la pesca, la caza, las actividades náuticas, el golf y las rutas en vehículos todo terreno.

En Marruecos también puede descansar en sus balnearios, conocer su historia y su cultura en alguno de los innumerables museos del país y disfrutar de sus playas de arena fina y agua transparente. Si desea vivir de primera mano la diversión nocturna, acérquese a algunos de sus cafés, discotecas y casinos.

  • Actividades culturales
  • Deporte y aventura
  • Estaciones termales y balnearios
  • Sol y playa
  • Ocio nocturno
No cabe duda de que Marruecos deja una huella imborrable en todo aquel que se acerque a disfrutar de sus bulliciosas medinas, sus majestuosos conjuntos arquitectónicos y su kilométrica costa bañada por el océano Atlántico y por el mar Mediterráneo.

Un viaje por este increíble país le descubrirá imponentes ciudades imperiales, espléndias playas, bellos pueblos fortificados, mágicos oasis y fascinantes kasbahs. Desde el norte hasta el sur, Marruecos brinda paisajes apasionantes y rincones únicos. Casablanca, Marrakech, Essaouira, Rabat o Fez son algunas de las muchas ciudades que le permitirán conocer la esencia del pueblo marroquí.

  • Ciudades Fortificadas
  • Ciudades Imperiales
  • El Sur
  • Ruta por el Atlas
  • Tánger y el Mediterráneo